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91ª Leva - 05/2014 Ciceroneando

Ciceroneando

 

Arte: Marcantonio

 

Com o tempo, fica a marcante impressão de que as coisas precisam seguir um curso natural, sem a geração de expectativas demasiadamente projetadas. Vontades existem, isso é fato inegável, mas o bom mesmo é fazer delas uma peça favorável à instigante engrenagem das descobertas até mesmo involuntárias. Em que medida a palavra resistência pode representar o principal mote dos caminhos que norteiam a Diversos Afins? De modo especial, o convívio e, por conseguinte, o aprendizado estabelecido com as pessoas que se aproximam de nosso projeto à frente da revista torna a trajetória um tanto mais serena. A busca pela qualidade é uma meta editorial que não sofre os efeitos de regramentos limitadores da criação. Entendemos que critérios pautados no bom senso, razoabilidade e, sobretudo, sensibilidade são definitivamente aspectos fundamentais em nossa jornada de pesquisa e seleção de materiais publicáveis. E é sempre bom frisar que, nesse ponto, o apego a verdades universais nada contribui para que novos diálogos se consolidem. Então, é preciso rechaçar a imutabilidade do pensamento, principalmente quando ela impede que o entendimento sobre os fenômenos que nos cercam possa se efetivar. Talvez aqui o termo resistência possa ser empregado, tendo em vista a importância de combatermos a mediocridade do pensamento. Sem dúvida alguma, o grande lado benéfico dessa reflexão é sustentar a amplitude da busca pela diversidade sem perdermos os referenciais indispensáveis a uma adequada análise e difusão dos conteúdos. O comprometimento maior que se opera a cada nova publicação está na perspectiva de estreitar laços entre criadores e o público almejado. A partir do momento em que uma obra se lança ao mundo, já não é mais a mesma, pois seus leitores e apreciadores, com suas esferas interpretativas próprias e quiçá singulares, conferem a ela um status de renovação sem a perda do seu ímpeto originário. Nesse exercício permanente e dinâmico de aglutinações, traçamos percursos dotados de certa autonomia quando, por exemplo, contemplamos e também internalizamos as sensações tidas a partir da expressão de Marcantonio, artista que expõe entre nós a espinha dorsal de sua epifania mundana. Compartilhando também desse sentimento libertário, apreendemos as vivências poéticas de gente como Juliana Krapp, Dheyne de Souza, Zeh Gustavo, Madjer de Souza Pontes, Winston Morales Chavarro e Pedro Du Bois. Na entrevista com a escritora Helena Terra, os densos caminhos da palavra atravessam a vida de uma autora que veio fazer morada entre nós. Na seara da música, o mais recente disco dos pernambucanos da Nação Zumbi vira alvo dos apontamentos de Larissa Mendes. Os diferentes modos de usar a vida enredam os contos de Paulo Bono, Thays Berbe e Mariza Lourenço. O mais novo livro do poeta Zeh Gustavo é tema das precisas observações de Leonardo D’Avila. No caderno de cinema, todas as atenções estão voltadas para o intenso Tatuagem, filme dirigido por Hilton Lacerda. O espírito reinante na Leva que agora surge rende homenagens ao saudoso escritor e parceiro Nilto Maciel, autor que dedicou imensa parte de sua vida à sua cumplicidade com as palavras. Com ele, aprendemos, dentre outras coisas, a cultivar a continuidade dos caminhos editoriais. Assim, fundamos mais uma especial edição.

Os Leveiros

 

 

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91ª Leva - 05/2014 Janelas Poéticas

Janela Poética V

Winston Morales Chavarro

 

Arte: Marcantonio

 

ABEL

 

Caín
Hermano de vientos, nubes, diluvios y ríos
Un mar de luces opalinas gravita en los guáimaros de la ciénaga
Y se aglutina en mi espejo
Como un prisma que nos dice:
La muerte es una puerta
Y el tiempo una ventana
Por donde nuestros pasos presurosos
Perciben otras cosas, otros mundos.
Bello Caín
La quijada de burro con la cual me mataste
Tenía el olor de las encinas y los pinos,
De tus labios venían hasta mi norte
Unos chopos amarillos
Que enhilaban mis pétalos melancólicos
En el hilo de la muerte.
Hermano profanado por los cielos
El dolor de tu hacha cavernoso
Penetraba mi topografía más remota
Mi geografía y mi valle más sagrado.
Ante el golpe subceleste
Que yo he encontrado sutil y generoso
Y que tú asestaste con una sabiduría infinita
Yazgo en la orilla de tu río, pensativo.
Oh, amado Caín
Tus huellas de madreselva
Van decorando mis entrañas,
Van vistiendo de semillas, de hiedras y resinas olorosas
Mi cuerpo fatigado por los viajes.
Mi sudor se impregnaba de tus frutas;
Tus piñas, toronjas y zapotes
Decoraban mi cabeza
Con coronas tejidas por cientos de cuchillos.
Nada soy sin tu golpe
Herrero milenario;
Tus manos son el yunque
Que moldean, a la sombra de estas islas misteriosas,
La herradura, los cristales y los cuarzos
De otras Islas en el hado de la muerte.
Caín
Hermano de mis antepasados
Hay en ti un pretexto para silenciar la historia
Como si la memoria de las dagas
No aceptaran la muerte de Goliat
Como una templanza de David,
Mi muerte es una templanza tuya.
Amado Caín
Por tu golpe y tu palabra
He conocido el paraíso.

 

 

***

 

 

A EVA EN EL DESTIERRO

 

Qué hermosa es Eva
Qué hermosa la serpiente que le rodea
El árbol que crece en su talle
El fruto carnoso que despliegan sus labios
Al posar sobre la ocarina
Su música en las orillas del bosque.
Qué hermoso su cabello
-Grajillas oscuras que caen sobre sus hombros perfumados-
su nariz que respira otros mundos
y crea para tantos laberintos
el azahar y las guirnaldas que los sustituya.
Qué hermosa es Eva
Qué hermosos sus tobillos
Las huellas que dibuja sobre la arena
Para marcar el camino hacia la luz y hacia las sombras.
Qué hermosos los hijos que le ha arrojado al mundo
El río que desciende por las colinas de su vientre
El volcán de sus ojos de fuego.
Qué hermosa esta costilla pensante
Este polvo sagrado
Esta caña aromática
Que guarda en sus pechos fragantes
Otra manzana para las épocas de lluvia.

 

 

***

 

 

CARTA  DE UN ESCRIBA A MAGDALENA

 

Yo no sé de dobleces de campanas
De sanear o purificar sepulcros
Pero un torbellino de hojas secas me conduce hacia tu vientre
Y alguna parte de esa música secreta
Que tú reinventas y traduces.
Yo no sé de multiplicación de pájaros y peces
Ni siquiera escanciar las ánforas de vino
Pero busco tu cuerpo Magdalena
Como si fuera ese santuario
Donde redimir mis carnes y mis velas
Agobiadas por los golpes de las sombras.
Yo no sé de resurrecciones
-Acaso mi carne no soporte tantas instancias-
No se perdonar las querellas con el polvo
Pronosticar las épocas de lluvia
Pero estoy seguro Magdalena
Que mi amor te reivindica de las culpas
Y talla en tu ofertorio
Una parvada de pájaros azules
Donde sopesar tus deudas y tus vinos.
Yo no sé de estrellas y ovellones
De esferas cuyo fin esté más allá del cosmos,
Pero mi conocimiento en tu cabello
Quiebra los mapas
Y mis manos no poseen otro lenguaje
Que el mismo que tú diagramas
En el río de la muerte.
Desde las selvas sirias
Hasta el mar occidental,
Desde el monte Nebo
Hasta el río Rogitama
Irá mi ancho y dulce amor, bella Magdalena,
Revestido de luz para tus hombros
Y un collar de caracolas
Hará tejido con peces de distintas geografías
Para adornar tu pubis
Y tus cabellos crispados por los astros.
Yo no sé de oratorias y viejas enseñanzas
Mi lenguaje no supera los silencios de la tierra
Pero acaso me domina la palabra
Y un Te Amo
No sea otra respuesta
Que el peso enamorado de esta cruz.

 

 

***

 

 

LÁZARO

A Jader Rivera Monje.

 

Ahora que soy tantas cosas al tiempo
Ahora que asumo mis vidas pretéritas
Y las lanzo a la carne o al barro
para que se vuelvan poemas
o pequeñas hojas que se enfrenten
al aire rizado del Zaire
me llaman Lázaro.
Soy Lázaro
El hijo de Betania
El hermano de Martha y de María
He conocido la muerte
Su río de rosas, gladiolos, violetas, mirtos y lirios
Que he transitado, navegado y respirado
En los cuatro días que duró
Esa odisea por el mundo fascinante de las sombras.
Soy Lázaro
Tengo setenta nombres
Música, viento, pájaro, buey, lluvia
Son algunos de ellos
Creo en la resurrección
En la pervivencia
En el soplo cálido que trasciende
Más allá de estas tribus.
Me he levantado del barro nueve veces
Y ahora
Soy el polvo que no vuelve al polvo.
Mis manos y pies
Todavía están atados con envolturas de entierro
Pero también es cierto
Que bajo mi cuerpo crece la hierba
Circundan el gusano, el ciempiés, las calambrinas olorosas,
La gaviota que remonta su vuelo
En busca de otras corrientes de aire.
Soy Lázaro
Habitante de Betania
Amigo de las sinagogas
De Canaám, de Cafarnaum, de Nazaret, de Galilea
Y de otras tierras lejanas
Cuyos nombres no entenderían
Tengo el rostro cubierto con un paño
Pero cada vez que me levanto a la vida
Cada vez que una mariposa
Me recuerda que he nacido de nuevo
El paño va cediendo paso
A otras estrellas, a otras luces, a nuevas especies de animales,
A otros caminos.
Soy Lázaro
Y en este viaje al final de la vida
Me sentaré sobre otra roca
A hilar el cordón sagrado
El pedazo de río
Que me devuelva a otra corriente
En donde todas las voces clamen,
Todos los músicos canten,
Todas las lluvias digan:
“Lázaro, levántate!”

 

Winston Morales Chavarro nasceu na Colômbia, em Neiva. É jornalista e professor universitário. Seu trabalho poético logrou vários prêmios dentro e fora de seu país. Dentre outras obras, publicou: Aniquirona (Trilce Editores, 1998), De regreso a Schuaima (Ediciones Dauro, Granada-España, 2001), Memorias de Alexander de Brucco (Editorial Universidad de Antioquia, 2002), Camino a Rogitama (Trilce Editores, 2010) e La Douce Aniquirone et D’autres Poemes, Somme Poétique (Editorial Gente Nueva, 2014).